Asomarse al siglo XIX mexicano muestra casi de inmediato una sociedad lastrada por la inexperiencia de sus políticos, la incertidumbre en todos los órdenes, una marcada desorganización. A burócratas, periodistas y letrados de la época no parecía gustarles el país y se lamentaban de la ignorancia, la apatía y la falta de civismo de sus habitantes: se esperaba que fuesen patriotas, disciplinados, tolerantes, abnegados, responsables, honestos, respetuosos de la ley, de las autoridades y del interés público, pero no eran así. Como Fernando Escalante Gonzalbo muestra en estas páginas, si se mira con más atención uno encuentra gente sensata, razonable, madura, experimentada, que sabía lo que quería y sabía cómo conseguirlo cómo intentarlo, al menos. En los ensayos reunidos aquí, el autor de