Para muchos, el inicio de su jornada está marcado por el jugo de naranja, que, como afirma Carmen Villoro, "disuelve los temores" y "alivia las heridas". Con ese ánimo de partida, la escritora, mediante textos de prosa poética, hace un recorrido por sitios, situaciones y objetos que rodean nuestras existencias a diario, a los que insufla otra vida mediante las palabras.