Ve allá. Fotogratia esto. Manda las fotos lo más pronto posible. Y tue lo que hice durante muchos años. Era el ritmo del fotoperiodismo. Aportaba el arte para acompañar la nota, cuyos parámetros ya estaban establecidos. La relevancia, el momento culminante de la acción, la inteligibilidad: ésas fueron las expectativas que dejé de lado al tomar las fotos para este libro. Sin un editor al cuál reportarle, sin directivos dando órdenes. Perseguí mis propios intereses, que tenían poco que ver con el periodismo. Saldría de mi casa por una buena razón y sin tener ninguna razón. A veces iba lejos, a menudo me quedaba cerca. Me animaron la forma, el capricho, el deseo cosas que en sí mismas también son las noticias del mundo-.