La lectura de estos relatos nos hermanan con los recién llegados. En la fraternización y el reconocimiento de las esperanzas, sus historias se hacen parte de nuestro gremio, preocupado por los migrantes. Descubrimos entonces, que si bien zapato y zapatilla se encontraron en el Rhizome Café de Vancouver, con este libro rodarán más allá del territorio canadiense.