Este es el recuento íntimo y poético de una nostalgia que casi no se ve: el duelo por una amistad perdida. Aquí se narran las huellas imborrables de una relación, incluso mucho tiempo después de haberse roto. Los objetos son vestigios de vivencias compartidas y los sueños inventan memorias de lo que nunca llegó a suceder en compañía. En la mente de la autora crece el fantasma de un amigo vivo que se resiste a desaparecer.