El phármakon es una figura de la ambivalencia: es remedio y veneno, mata y da vida, salva y condena. En este libro se analiza la escritura, el amor y el deseo como posibles fármacos que actúan sobre el sujeto. El phármakon es aquello que desquicia a la subjetividad, que conmueve su soberanía y no la deja regir sobre sí misma.