Punks que desertan de las gramáticas del trabajo, costureras que se organizan entre los escombros de 1985, artistas que bordan estadísticas, una camarista que limpia cuartos de hotel sin descanso. A partir de cuatro escenas de la cultura mexicana, Martin De Mauro Rucovsky traza una genealogía de la precariedad y propone una clave para leerla: la precariedad feminizada.
Este ensayo se detiene en los cuerpos, los afectos y las formas de vida que emergen en el reverso del neoliberalismo. Allí aparecen el tedio, la rabia, la extenuación, la apatía, la empatía y también las ganas de fugarse.
Como señala Verónica Gago en el prólogo, este libro se hace cargo de la precariedad como problema: una zona de interrogación abierta, un terreno de desacato e invención. Fugarse de época es, acaso, un gesto de anticipación y una apuesta por algo que todavía no sabemos qué será.