¿Cómo podemos transitar las emociones que afloran con la muerte de alguien muy querido? ¿Sentimos que quizás algo se terminó para siempre? ¿Se rompió y hay que repararlo? ¿Es posible atesorar esa grieta por donde también entra la luz? A través de la historia ilustrada del vínculo entre madre e hija y cómo transitan la pérdida de alguien muy cercano a ellas (la abuela de la niña, la madre de la madre), este libro rescata la belleza que está ahí aun en momentos tristes, contando una historia hecha de trazos y quiebres, de tiempo, pausa y cicatrices