Los cambios que experimentamos durante la adolescencia conllevan el riesgo de dejar atrás una niñez lúdica y placentera, donde la imaginación juega un papel fundamental, para quedarnos constreñidos a una vida adulta gris y rutinaria, como ocurre con tristeza en muchos casos. La experiencia artística hace frente a este riesgo, ya que todo arte nos da acceso a
espacios imaginarios y guarda en sí mismo la virtud de la transformación. En la danza, por ejemplo, el cuerpo es lienzo y pincel; es cuaderno e instrumento de escritura. La joven bailarina protagonista de estos autorretratos descubrirá, al igual que quienes han tenido esta experiencia estética, las posibilidades expresivas de su propio cuerpo y aprenderá a practicar el arte de la metamorfosis. Autorretratos de una joven bailarina de la escritora Guadalupe Ángela abre la posibilidad de encontrar en la danza el común denominador de todas las artes, la poesía.