Como Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), publicamos el testimonio de la militante turca, Ayten Öztürk, que lleva por título Resistencia y victoria en los centros de tortura secretos del fascismo. ¿Por qué consideramos que todo el mundo debería conocer tanto la obra como a su autora? Bueno, explicamos.
Hay historias que incomodan porque nos obligan a mirar de frente aquello que muchos prefieren ignorar. La historia de Ayten Öztürk es una de ellas. Es un relato vívido que a primeras es desgarrador, sin embargo, también está lleno de convicción y combatividad.
¿Qué puede quedar de un ser humano cuando es sometido a las torturas más inimaginables? Posiblemente suene poco probable padecerlo, pero en muchos lugares los Estados utilizan toda su maquinaria policiaco-militar para frenar el desarrollo de la organización de los trabajadores, intentan someterlos, quebrarlos, hacerlos retroceder
¿Tenemos alguna alternativa? Ayten nos responde: sí siempre hay una salida.
El testimonio de Ayten no se trata de un relato fantástico, es la experiencia de carne y hueso de una mujer militante, socialista y antiimperialista. Fue secuestrada de forma ilegal y fue trasladada a un centro de tortura secreto en Turquía. Ante ese clima, el militante no puede quebrarse. Las páginas que Ayten relata son la muestra del odio de la bestia fascista que intentó quebrantarla, sin embargo, no consiguió su objetivo.
Su historia no es sólo la de Turquía. Es la de cualquier sociedad donde se persigue la organización popular. Es la de cada trabajador que enfrenta injusticias labores, la de la madre que lucha por subsistir frente a un sistema que se lo impide. Es la de cada persona que decide no guardar silencio ante la opresión.
El cuerpo es tan fuerte como los principios del militante. Sin lugar a dudas nuestra autora es la muestra viviente de ello. Pese a las torturas físicas, psicológicas e inclusive la alimentación forzada, en el pensamiento de Ayten siempre prevalecía un principio: No dejarme claudicar, ellos no son más fuertes que mis principios y mis convicciones, por ello no hablaré.