Jamás pensé en hacerme escritora. La poesía me ocurrió cerca de mis veinte años,mientras atravesaba la acostumbrada e inarticulada turbulencia de convertirme en adulta.Encontré el solaz y la imitación de esa turbulencia en la música y en la poesía. Esto setradujo en intentar tocar música y en escribir. Viviendo en Dublín, donde había estudiado yenseñado durante varios años, creí que la poesía que escribiría sería urbana, punzante,vagamente de izquierda y contemporánea. Pero la imaginería que me venía era la de lascostas, los promontorios y las montañas que había conocido de niña. Moya CannonCada poema de la colección contiene un mundo, no solo una porción del mundo. Por esose constituye como un hogar. Hay asombro, sí, pero el poema no se detiene en la meracontemplación azorada de la maravilla. La trata como a una más de nosotros, la incorpora anuestro presente. Nos vuelve, a sus lectores, dignos contemporáneos del cisne de marfilsiberiano, de un dedal portugués abollado, de un jirón de tela del antiguo Egipto. Perotambién, de algún modo, nos vuelve responsables de todo aquello que no va a parar a unlibro. Lo que está por fuera y por encima del poema. Florencia Fragasso'