Esta novela histórica-arqueológica nos cuenta la historia de un niño de ocho años de edad, enviado como ofrenda a los dioses a la última frontera del imperio inca, justo antes de la llegada de los españoles, y encontrado posteriormente en la cumbre del cerro El Plomo en 1954, frente al valle que hoy ocupa la ciudad de Santiago. Relato fundamental en la historia de Chile, la novela está narrada desde el punto de vista de un Quipucamayux el contador de nudos, quien nos dice: Un hilo blanco para Quirú, niño puro de la sonrisa amplia, uno rojo para su padre Mallqu Pary, orgullosa cabeza de las tierras altas, y otro hilo negro para su madre Yamayacta, la joven ñusta de mirada profunda y visionaria. Un relato épico, emotivo y trascendental que implica a las tres principales culturas precolombinas que habitaron el cono sur de Latinoamérica: incas, aimaras y mapuches, en torno a la última Qhapaq Quchá, el ritual de reciprocidad más importante de la cultura inca, que consistía en ofrendar niños puros destinados a convertirse en pequeños dioses tutelares de los principales territorios. El narrador acompaña a la familia de Quirú y a la caravana de bailarines, músicos y llamas en procesión, desde el ombligo en Quscú, hasta el valle central del sector más alejado de la tierra, el territorio de Chiyí, la última frontera del gran imperio habitada por los Mapuché.