Jujú, una niña que crece bajo la sombra de una familia matriarcal, explora los vínculos intergeneracionales y las tensiones entre distintas épocas. Con grietas, silencios y misterio, esta obra dibuja una atmósfera casi mágica, en la que los paisajes bucólicos del valle sirven de telón de fondo para una historia cargada de emociones y simbolismo. El hombre que dibujaba pájaros no solo es un homenaje a las mujeres que sostienen las comunidades rurales, sino también una crítica sutil a las estructuras sociales que perpetúan la desigualdad y el aislamiento, es el retrato del destino incierto de una casa, una familia y una sociedad que no sabe lo que es ni qué hacer con su pasado rural, como la propia autora declaró en una entrevista. Lidia Jorge ha vuelto a escribir una novela de melancólica belleza, y reafirma su lugar como una de las voces más importantes de la literatura portuguesa contemporánea.