Si pudiéramos abrir una puerta a sabiendas de que al cruzarla estaremos entrando a la nostalgia, ¿podríamos imaginar sus formas?, ¿sus colores y texturas? ¿Cómo se escucha la nostalgia? El tiempo anterior, los días que se fueron ¿son un mundo al que podemos regresar? Durango no es sólo un libro, es también un portal que nos traslada entre sus letras a tiempos y lugares que a través del imaginario de la autora nos lleva de la mano a
reconstruir la memoria, caminarla, correr entre sus patios, sus flores y sus plantas, es volver a habitar.