Si tuviera que definir los poemas que integran Antes la noche no brillaba tanto diría que son: pequeños descubrimientos llenos de ternura.
Pequeños en el sentido del culto y la dedicación que hace Gael de la forma mínima de la poesía por sobre la verborragia que suele caracterizar los poemarios contemporáneos; descubrimientos porque cada poema parece revelarse exclusivamente para nosotros (ahí radica el talento del poeta) como si hubieran sido escritos pensando únicamente en nuestra lectura y la de nadie más. Y por último tiernos porque los poemas de Inés Púrpura actúan en nosotros con misterioso fervor. Una mezcla de realismo y ternura en el que como dice Carver
creemos adivinar los sentimientos del otro, no podemos, por supuesto, nunca podremos. No tiene importancia. En realidad, es la ternura la que interesa. Ése es el don que conmueve, que sostiene, esta mañana, igual que todas las mañanas.