Por la publicación del presente libro la autora obtuvo en 2024 el Premio Preseren, máximo reconocimiento de la poesía eslovena. La obra se puede describir mediante la metáfora del sendero a través del bosque: hay una idea o sentimiento confuso en su bosque mental, al que, mendiante el esfuerzo de composición, el sujeto lírico intenta dar una forma conceptual separada para luego observarlo desde fuera y ofrecerlo al lector. Este procedimiento se relaciona con la temática del duelo por la muerte de la abuela, que es el motor del texto: la elaboración del sentimiento de pérdida motiva la autoexploración, la reflexión y la transformación de la angustia en algo concreto que puede ser exteriorizado, analizado y, por útlimo, quizás, apartado.
El libro termina con el regreso al lugar de origen. Desde allí el sujeto lírico ve la continuación de todas las historias antiguas que ha absorbido durante tanto tiempo; trasmitidas de generación en generación, y las ha personalizado, como si esos relatos se hubieran hecho realidad en forma de una alegría viva: la historia de algo querido que no se quebró, sigue entero: sus recuerdos de infancia, un amor. Estas experiencias permanecen en sus sueños, en sus pensamientos, nutren sus ideas, producen vida en ella y la inspiran.
Así, el sujeto lírico encarna en imágenes reales lo que sueña o imagina, los fantasmas, con la palabra.